
Foto: Renan Katayama; derivative by Minerva97, CC BY-SA 2.0
Presentadora y actriz conocida por sus apariciones en el Carnaval y su trabajo en reality shows, Sabrina Sato fue una de las primeras celebridades brasileñas en respaldar con su nombre e imagen a una startup enfocada en el metaverso.
La inversiónA finales de 2021, Sato se asoció con Biobots, una startup brasileña que acababa de recaudar R$20 millones para crear avatares digitales y NFTs de celebridades para el metaverso, convirtiéndose en el rostro detrás de su primera personalidad digital, "Satiko". El acuerdo la convirtió en un caso de prueba temprano y público de un modelo de negocio que apuesta a que el gemelo digital de una celebridad puede generar su propio valor comercial.
Fuente: Cointelegraph Brasil — Lee la nota original →
El momento de esta operación es el contexto
Esta sociedad se cerró a fines de 2021, cerca del pico del ciclo de inversión en NFT y metaverso. El capital fluía hacia coleccionables digitales y mundos virtuales a un ritmo que no se sostuvo: durante 2022 los volúmenes de operación en los marketplaces de NFT cayeron con fuerza, muchísimos proyectos lanzados en esa ventana fueron abandonados, y el interés corporativo por el «metaverso» como categoría de producto se enfrió considerablemente.
Eso es historia de mercado, no una afirmación sobre esta empresa en particular, cuyo desempeño posterior no es público. Pero la fecha de una operación es información, y un acuerdo anunciado en la cima de un ciclo merece leerse con ese ciclo a la vista.
Licenciar una imagen no es lo mismo que invertir
El acuerdo convirtió a Sato en el rostro detrás de una persona digital construida por la empresa. Es una estructura que conviene desarmar, porque puede implicar cosas muy distintas: una persona puede licenciar su imagen por un honorario, tomar participación en el emprendimiento que la construye, o ambas.
La distinción define quién carga con el riesgo. Licenciar una imagen paga sin importar si el emprendimiento funciona. Tener participación significa que el valor de la posición depende por completo de que funcione. Los anuncios de este tipo mezclan ambas cosas de forma rutinaria, y cuando los términos no se revelan — como aquí — la posición honesta para quien lee es que no se puede saber desde afuera.