
Foto: Multishow / Wikimedia Commons, CC BY 3.0
Una de las artistas discográficas más vendidas de Brasil y figura fija del Carnaval de Bahía, Ivete Sangalo ha construido en los últimos años un portafolio de negocios en torno a la alimentación y el bienestar.
La inversiónEn 2024, Sangalo se convirtió en socia de Vero Brodo, una foodtech que vende caldos listos para consumir sin aditivos químicos, junto al nutricionista Daniel Cady y el CEO de Globalfruit, Rafael Vaz. En su primer año, la empresa alcanzó cerca de 800 puntos de venta en cadenas como Oba y Carrefour y unos R$2 millones en ingresos; el rol de Sangalo se concentra en la comunicación de la marca.
Fuente: Exame — Lee la nota original →
La escala aquí es muy pequeña — y ese es el punto
Vale la pena decir las cifras con claridad. En su primer año Vero Brodo alcanzó cerca de R$2 millones de facturación en unos 800 puntos de venta. Es una empresa genuinamente de etapa temprana — un comienzo prometedor para una marca de alimentos, y una cifra insignificante al lado de las empresas cotizadas que aparecen en otras partes de esta colección.
Ese contraste es útil. «Celebridad invierte en empresa» se lee igual en un titular tanto si la empresa vale miles de millones como si es una marca de dos años que vende caldos en supermercados. La cobertura rara vez hace evidente la diferencia, y esa diferencia es casi todo lo que determina qué tan riesgosa es la posición.
Qué significa «socia» en esta operación
El rol declarado de Sangalo se centra en la comunicación de la marca, y entró junto a socios operativos — un nutricionista y el director ejecutivo de una empresa frutícola. Esa división del trabajo es la descripción honesta de lo que ella aporta: alcance y credibilidad ante una audiencia, más que capital, experiencia en cadena de suministro o gestión diaria.
Para una marca de consumo joven, ese aporte es genuinamente valioso y difícil de comprar. También es la razón por la que la palabra «socia» en estos anuncios debe leerse como la descripción de una relación de trabajo, y no como una afirmación sobre cuánto dinero cambió de manos, algo que en este caso no se reveló.