
Foto: Agência Brasília / Wikimedia Commons, CC BY 2.0
Una de las cantantes brasileñas de mayor éxito comercial, con un portafolio de negocios que va mucho más allá de la música — hacia cosméticos, bienes raíces y tecnología alimentaria.
La inversiónEn mayo de 2022, Anitta se convirtió en socia de Fazenda Futuro, la empresa brasileña de carne de origen vegetal valorada en cerca de R$2.200 millones en su ronda de financiamiento más reciente hasta ese momento. Ni el tamaño de su participación ni el monto invertido fueron revelados; declaró que participaría directamente en los proyectos de innovación y crecimiento de la empresa, no solo prestando su nombre.
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La empresa en la que invirtió
Fazenda Futuro fue fundada en 2019 por Marcos Leta y Alfredo Strechinsky, y vende fuera de Brasil bajo el nombre Future Farm. Sus productos son versiones vegetales de lo que los brasileños realmente comen — hamburguesas, salchicha, carne molida — en lugar de formatos importados. Los fundadores no eran principiantes: antes habían construido la marca de jugos Do Bem, adquirida por el grupo de bebidas Ambev en 2016, y arrancaron Fazenda Futuro con la ambición declarada de competir directamente con los frigoríficos convencionales, no de atender un nicho vegetariano. La empresa levantó cerca de US$21,5 millones en una ronda temprana y US$58 millones más en noviembre de 2021, capital destinado a su expansión internacional, incluida su entrada a Estados Unidos.
Por qué una marca de consumo y no una startup de tecnología
Aquí hay un patrón que vale la pena notar, y se repite en casi todos los perfiles de este sitio. Las artistas con audiencias muy grandes tienden a invertir en empresas de consumo — alimentos, bebidas, belleza, ropa — mucho más que en software o infraestructura. La razón es estructural, no sentimental: en una marca de consumo, una inversionista con decenas de millones de seguidores no solo aporta capital, aporta distribución. Eso cambia lo que vale para la empresa, y con frecuencia cambia las condiciones que le ofrecen. También explica por qué estos acuerdos se anuncian a menudo como sociedades y no como inversiones puras, y por qué el tamaño del cheque queda tantas veces sin revelar.
Lo que esto te dice y lo que no
Ni el tamaño de la participación de Anitta ni el monto que invirtió se hicieron públicos, algo completamente normal en operaciones privadas — y es lo principal que conviene tener presente al leer un anuncio como este. Desde afuera no hay manera de saber si pagó en efectivo, si recibió acciones a cambio de trabajo promocional, o una mezcla de ambas.
Lo otro que vale la pena saber es que el registro es incompleto por naturaleza. De las inversiones de celebridades se escribe cuando se anuncian y cuando salen bien, y suelen desaparecer en silencio cuando no, así que la imagen visible es más amable que la completa. Eso no es motivo para volverse cínica. Simplemente significa que esta página se lee mejor como un ejemplo documentado de cómo una inversionista puso su dinero a trabajar — y no como un veredicto sobre si la empresa es una buena compra.
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